Domingo, 25 de septiembre de 2005
Se dice de él que es un tronco y se le compara con Saviola para criticar la política deportiva del Barça y por ende a él mismo. Llevaba cuatro jornadas sin ser convocado, con menos esperanza de toda la plantilla, a la par casi que Damiá. Anoche salió quince minutos y salió a morder cada balón, cada oportunidad, no marcó porque Eto’o se le anticipó, pero forzó el balón que le llegó a Ezquerro para hacer el 1-4. Era una moto.
Pongo, por ejemplo, a Maxi López, porque ése es el hambre que deben tener los profesionales que defienden al Barça, por muy cracks que sean, por muchos contratos largos que hayan firmado y muy buenos que sean considerados. Digo Maxi, pero incluyo a Van Bommel, con ganas de jugar, Ezquerro, al que apenas se le había visto e Iniesta. Y también a Larsson. Esa es la mentalidad que hace falta y que está por encima de sistemas y otros elementos teóricos que se manejan en el fútbol.
Un entrenador debe motivar, debe hacer que exista esa mentalidad. Y ayer Rijkaard lo consiguió. Vale que la primera parte dejó minutos malos, pero la segunda, aunque el Betis tuviera a diez jugadores, fue un dechado de entrega, concentración y ganas. Eso es lo que necesita el club y sus estrellas deben dar ejemplo.
Rijkaard ha ganado, dicen los periódicos, en su desafío por dejar en Barcelona a Ronaldinho y Deco. Él, estoy seguro, sólo pretendía espolear, dar impulso a un equipo que parecía alicaído. Y lo ha conseguido, pero, en absoluto, buscaba castigos ni otras zarandajas que la prensa deportiva se ha encargado de interpretar.
Ahora, se la tienen que envainar esos medios que criticaron su decisión, pero le seguirán esperando, no hay que olvidarlo, y, no obstante, sacarán todas las interpretaciones habidas y por haber del vestuario para seguir generando dudas, como si les importara más servir el conflicto en bandeja a alguien que los éxitos del Barça, que son los que de verdad les dan de comer y hacen vender periódicos.
Volvió a demostrarse que la teoría de que Eto’o juega mal por la izquierda es errónea. Marcó dos goles y pudo meter más, desde esa posición. Por cierto, uno con un zurdazo espectacular. Los que opinan así tendrían que reflexionar sobre sus teorías. Esto ha dejado dudas también sobre ciertas líneas editoriales de periódicos, como Mundo Deportivo, que censuró de forma radical la decisión de Rijkaard.
Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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