Jueves, 28 de julio de 2005
El Barça no podía quedarse con Saviola. Una cesión es lo más interesante, una cesión, claro está, que al club no suponga pagar nada de su ficha anual. Tener a Saviola y que no juegue sería gastar 3,5 millones de euros a lo tonto y sin muchas posibilidades de venderlo luego a buen precio.
Lo ideal es que el pibito juegue en un club con asiduidad y se revalorice, porque lo que está claro es que su valor de mercado es ahora mucho más bajo que el que pagó Gaspart para adquirirlo. Incluso, con tal de que pueda revalorizarse, el club –siempre como última posibilidad- debería cederlo pagando una parte.
El interés del jugador por participar en el Mundial de Alemania y la propia profesionalidad del futbolista -aunque poco brilló el año pasado en el Mónaco- pueden favorecer una mayor cotización de Javier, por quien muchos clubs están interesados pero reacios a pagar tan alta ficha.
El argentino y su representante tienen que asumir su menor cotización, a la que han contribuido ellos con sus cicateras pretensiones de mantener las prebendas concedidas por el manirroto amic Joan (Gaspart). Un futbolista, no genial, pero sí cumplidor y efectivo, al que la figura de Eto’o, sobre todo, impide su continuidad.
El que sigue metiendo la pata es Rafael Márquez, que hoy ha vuelto a soltarse el pelo
-ya lo ha hecho otras veces- al afirmar su incomprensión por la situación de Saviola. Este Márquez lleva dos años en el Barça y todavía no ha aprendido. Juan José Castillo y la oficina de atención al jugador debería estar más encima de él para que no se meta en charcos.
Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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