Viernes, 08 de julio de 2005
Cruyff lleva razón cuando defiende los contratos cortos. Es una manera de estimular al futbolista para que dé todo lo que puede. Sin embargo, este sistema para motivar ha quedado en cuestión en el caso de los supercracks, que siempre están en peligro de marcharse si les llegan tentadoras ofertas de otros clubs, que, desgraciadamente han implantado tipo de contratos exagerados. Me refiero, sobre todo, al Real Madrid y al Chelsea, que rompieron en su momento las buenas prácticas contractuales. Por eso, no es tan descabellado blindar a las estrellas de esta forma, para evitar que la competencia se los lleve. Y el Barça ya aprendió de experiencias pasadas, como la marcha de Ronaldo y otras fugas que no vienen al caso mencionar, para curarse en salud.
Ahora bien, estas jubilaciones doradas que se les conceden a las estrellas del vestuario son suficiente motivo para que se les exija más. Son suficiente motivo para que, en un momento dado, salga Rijkaard y reclame públicamente a las figuras que deben rendir más, que son las vacas sagradas y han de sacar las castañas del fuego.
Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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