Viernes, 01 de julio de 2005
El Barça no es un parlamento, donde hay diputados elegidos soberanamente. Efectivamente es de los socios que eligen al presidente, aunque también de los barcelonistas no socios, de otra forma.
Se trata de una entidad cuya gestión se ha de parecer a la de una empresa. Un señor de los que más mandaba se ha ido y los que puso él de su confianza, que por cierto son muchos, están siendo obligados a salir. No se trata de incompetencia, sino de confianza, palabra básica para mantener una relación en pos de un objetivo.
Y es normal que el grupo directivo actual desconfíe no de todos pero sí de las personas más vinculadas al vicepresidente saliente, aunque sean los más competentes del mundo. Josep Colomer, el jefe del fútbol base, hace mal en actuar como un jabalí herido. Además de celebrar con alevines y juveniles los trofeos obtenidos como si se tratara de un entrenador o un jugador más, ahora lleva un notario para demostrar no sé que irregularidades en su despido. ¿Qué quiere, que le paguen más o montar el espectáculo para dañar la imagen de Laporta?
Y otro que aparece y desaparece como el Guadiana es el ex directivo Fusté que debe tener querencia a los medios y los medios a él, sobre todo en época de escasez de noticias.Ahí está él dispuesto a arremeter contra Laporta. La noticia sería que lo defendiera, sobre todo después de no haber quedado de forma suficientemente clara su participación en la trama montada para agredir al presidente. ¿A quién representa este señor? Es otro resentido.
Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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