Jueves, 09 de junio de 2005
Me gusta el portero Valdés. Ha salvado goles cantados esta temporada, tiene reflejos y es ágil. Ha mejorado algunos aspectos, pero aún le falta oficio y experiencia para pulir otros defectos. Es verdad que ha ganado el Trofeo Zamora, pero también es verdad que el equipo ha defendido muy bien y ha habido partidos en que apenas ha intervenido, pero también es verdad que ha sabido estar cuando menos participaba, lo que es realmente difícil.
Valdés también tiene sus críticos. Uno de ellos es el escritor Luis Racionero, que en sus columnas en Mundo Deportivo, es muy duro con el guardameta. Aunque, según mi parecer Racionero es excesivamente crítico, le doy la razón en algunas cosas.
A pesar de que ha superado, como pocos, la presión que existe en el Camp Nou sobre todo para un portero, tiene defectos que debe corregir, lagunas de concentración en algunos momentos que ponen nervioso al más sereno de los culés, aunque luego lo compense salvando goles.
Valdés, a veces, entrega el balón de forma alocada a los contrarios, se sitúa mal y se montan unos líos en el área pequeña, que me recuerdan aquella palabra que usaban antiguos cronistas, la manoseada melé. He visto como con Valdés en el área, por no despejar bien, se montan barullos. He visto como, por falta de oficio, le obstaculizaba un contrario en el campo del Chelsea en un gol decisivo. Es un buen guardamenta pero aún no es un guardameta de un campeón internacional.
Otra cosa es su estilo, dentro y fuera del campo. Sé que es joven, pero ya podía haber aprendido de experiencias pasadas que pudieron ser fatales para él. Cuando fue enviado por Van Gaal al filial y tomó la decisión de no presentarse en el entrenamiento, pudo haber torcido su carrera.
La suerte no le abandonó y el cambio de entrenador le facilitó una segunda oportunidad. Por eso debería haber aprendido cautela y moderación. Su exigencia de más dinero justo antes de iniciar la negociación con el club no me gusta.
Es de mal estilo y me hace pensar si sería bueno descartar la contratación de un nuevo portero como Porto u otro. Incluso me recuerda a cuando Milla empezó a exigir una mejora económica. Cruyff se puso firme y se fue al Madrid, para luego el holandés sacar de la chistera a Guardiola.
Y otra cosa es su estilo en el campo. No me gustan los futbolistas con aire chulesco. Siempre he creído que los míos, los culés, eran en general buena gente, salvo raras excepciones, no como los del equipo rival. No digo que Valdés no lo sea, pero con ese chicle que no se quita de la boca, da un aspecto antipático. Ya digo que esto es subjetivo y, si se quiere una manía, pero no me agrada.
Por: Sito | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Si el precedente es válido, Milla nunca fue nada lejos del Barça.
Y el gran defecto de Valdés, a mi entender, es su tendencia a cometer penalties. Hay que reconocer que lo ha ido controlando un poco, pero aún no del todo.
Akin | 10-06-2005 12:11:25
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