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Jueves, 02 de junio de 2005

Los errores de los dimisionarios

La crisis directiva prueba que es muy difícil gobernar una junta de un club de fútbol contando con la opinión de todos sus miembros. No se trata de un parlamento ni de una representación de directivos elegida por unos mecanismos claros, y de lo que se discute es de fútbol, materia para la que existe una manera de pensar por cada aficionado.

Un club tiene que estar bien gestionado y organizado y por encima una junta, un presidente que vele por esa organización. Lo que ocurre es que un gran club es protagonista de un circo mediático, en el que todos los días hay que hacer exhibiciones y donde los protagonistas tienen a diario la tentación de ser reconocidos como héroes. Y estar en el foco no es fácil de sobrellevar.

Una de las críticas que se le ha hecho a Laporta es que es demasiado presidencialista. Y lo mejor es que algunos de quienes se las hacen babean ante el modelo Florentino Pérez, que es el mejor ejemplo de presidencialismo. Y se excusan para justificar su crítica: “es que habían anunciado otra forma de trabajar”. Pues si defiendes esta forma de trabajar, ¿por qué no la reivindicas para otras entidades y clubs? ¿Por qué le doras la píldora a Florentino, a Lopera y compañía?

En esta crisis, los tres supuestos dimisionarios se han visto envueltos en tres errores o males importantes, uno por cada directivo.

Jordi Monés: Él era el responsable de los servicios médicos, que no han generado confianza a raíz de las cuatro lesiones graves. Futbolistas que se van a operar con otros doctores, otros que se recuperan fuera del club, diagnósticos precipitados y erróneos y lo peor, miedo de los jugadores. Algo no se hizo bien. ¿Soportó Monés bien la presión?

Josep María Bertomeu: Está muy bien eso de discrepar, pero en el seno de la junta directiva. Estuvo muy feo, fuera de lugar, aunque llevara todas las razones del mundo, entonar el mea culpa sobre la crisis de la sección del baloncesto en una rueda de prensa a raíz de la dimisión del entrenador Joan Montes, sin que previamente lo hablara con el presidente. Fue de párvulo e inocente.

Si no te gustaba Valero, y era una decisión muy importante su nombramiento como responsable de las secciones, haberte ido entonces o quedado aceptando e intentando cambiar dentro, pero no aireando nada en público y por libre, y más no siendo el portavoz de la junta.

Sandro Rosell: Las alabanzas a sus fichajes le han hecho crecer. Se le atribuyen las buenas contrataciones y las malas se las dejan al secretario técnico y al entrenador. Él ha permitido que se dé la imagen de que no son decisiones unitarias y ha propiciado que de Rijkaard y Txiqui se tuviera una idea de incompetentes en esa materia, con filtraciones interesadas a periodistas necesitados.
Su mayor error, haber intentado echar a Rijkaard. Ahora, a lo mejor el Barça no era campeón de liga. Su plan B, sustituirlo con Gratacós, era impropio de un mago de las decisiones deportivas. Así que no es Ronaldinho y Deco todo lo que reluce.

Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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