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Martes, 31 de mayo de 2005

Medias tintas

Se va el primer directivo 'sandrista' , y como el vicepresidente Rosell, habla a medias. Aún no sabemos cuáles eran los grandes 'pecados' de Laporta. La incertidumbre ahora es saber cuánto le queda al mito mediático en la directiva. Después de leer las acusaciones al presidente de personalismo, bajo toda esta crisis subyacen muchos kilos de protagonismo por parte de Rosell y la gran frustración de sentirse el Dios de los fichajes -alabado por la Prensa- sin poder librar sus poderes.

Con tanta convulsión aún no sé cuál ha sido el problema de Rosell y sus chicos. Sus declaraciones y las del primer dimisionario, Monés, son sobre todo acusaciones genéricas e insinuaciones.

Hablan sin concretar, acusan sin explicar los delitos al detalle, denuncian de forma general influencias (de Cruyff), presiones a los empleados (se supone a Rijkaard) y falta de democracia. Todo a medias tintas, a medio filtrar, a medio declarar… De todo esto solo cabe deducir una cosa, que Rosell quería más mando, más protagonismo en la parcela deportiva y como no se lo daban rompe el tiesto.

Aunque hay opinantes del barcelonismo que defienden la tesis, no ya de la portera de Núñez, pero sí de que los buenos fichajes son del aficionado y no del técnico, creo que tiene que haber una mínima lógica y un mínimo de orden. Si no, estamos a expensas del arbitrio y el capricho del directivo, que no contempla las necesidades de un grupo, sino solo la ilusión de los seguidores pensando en la contratación de cracks, que además venden periódicos.

Se trataría pues de la conciliación de intereses entre el periodismo deportivo y el directivo conseguidor, algo que puede estar ocurriendo en este caso. Desde el principio, el listo -que además es simpático y encantador- es Rosell porque es el artífice de los fichajes de Ronaldinho y Deco, y los tontos son Txiqui y Rijkaard, responsables de los fiascos, es decir Mario, Quaresma o Rustu. Nunca, por cierto, se dice nada de Márquez -¿también es cosa de Rosell?- y poco de Eto’o o de Giuly.

El club debe ser el que se atribuya de forma genérica los fichajes y los técnicos han de ser los responsables. Eso es lo sensato, en principio. Ahora, si lo que queremos es imitar el modelo Florentino, tan criticado desde el periodismo deportivo de Barcelona por sólo tener en cuenta los fichajes de galácticos y no pensar en el grupo, pues nos irá igual al final.

Compruebo en las encuestas que la corriente mediática es favorable a Rosell pero, para mí, negativo para el club y su buen funcionamiento. En este punto casi me planteo una duda existencial: ¿Está reñida la buena gobernación de un gran club con la ansiedad de los seguidores por fichajes mágicos de verano y con los intereses de los medios de comunicación que viven de la actividad del Barça?

La prensa necesita un mago de los fichajes y no lo quiere perder. El mito Rosell lo ha alimentado y su salida provoca fracturas sociales, pero mi pregunta es: ¿esta división sirve al barcelonismo? e incluso ¿a medio plazo no puede perjudicar a los intereses de los propios medios, que venden más cuando hay títulos? Primer el Barça, por favor.

Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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