Domingo, 15 de mayo de 2005
El título de liga lo merecía el Barça por su juego pero más su afición por su paciencia y su entereza ante las dificultades para vivir en ambientes hostiles
Fue el mejor sin duda en esta Liga. El más regular, el que más bonito lo hizo. el premio llegó a lo mejor en uno de los partidos menos brillantes y en el que el Barça apenas dejó su marca. Era comprensible, había que acabar con cinco años de espera. Salieron ansiosos y algo descentrados. Cuando le vieron las orejas al lobo rectificaron y todos respiramos aliviados, aunque sabíamos que había más oportunidades. Pero anoche era el momento y no se podía escapar. Diez mil sufridores culés estaban en el campo. En Barcelona esperaban las celebraciones y en el resto de la geografía española, también. No se podía posponer. Por el buen orden, para evitar una frustración que resucitara antiguos miedos y porque, qué cojones, ya tocaba. Los jugadores lo merecían pero más, si cabe, lo merecía esta maravillosa afición, que aguanta carros y carretas y a la que desde Madrid le hacen vivir sus triunfos de forma diferente. Y en este sentido rindo un homenaje a los culés de fuera de Cataluña, que no tienen los mismos recursos para expresarse y que son maltratados, sí maltratados, por los órganos de expresión producidos en la capital de España y apenas tienen posibilidades para oír y escuchar otras cosas. Hasta los periódicos deportivos del Barça se olvidaron de ellos con sus regalos -los anunciaban pero no los traían- y las ediciones de los períódicos nacionales pasaban olímpicamente de posiblemente la noticia más importante del sábado. Fue un alirón sin reparos, aunque haya periodistas dependientes que digan la aberrante afirmación de malperdedor de que un asa de la copa deberían cogerla los colegiados.
Por: Sito | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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